Seis pueblos recuperados del Alto Aragón que no puedes perderte en tu visita a la provincia

Seis pueblos recuperados del Alto Aragón que no puedes perderte en tu visita a la provincia

En el Alto Aragón existen historias muy variadas y dolorosas sobre cómo los pueblos vieron a sus moradores marchar a la ciudad. Los grandes proyectos hidráulicos y la consiguiente expropiación de núcleos y tierras de labor también contribuyeron al éxodo que dejaría tras de sí casas y calles vacías, pasto de la maleza y la ruina.

No obstante, aunque tras cada pueblo abandonado hay un relato sobrecogedor, en el Pirineo Aragonés se encuentran ejemplos de lugares que un día, empujados por inversiones públicas o privadas, resurgieron de sus cenizas. Hoy, reconvertidos en bonitos escenarios de vacaciones o en proyectos de vida de nuevos habitantes, se prestan al disfrute de visitantes llegados de todos los rincones.

Búbal, Griébal, Artosilla, Montañana, Morillo de Tou y Ligüerre de Cinca son algunos de esos enclaves que te recomendamos ver en esta temporada estival o cuando las primeras briznas del otoño hagan acto de presencia. A continuación, vamos a darte unas pinceladas sobre ellos ayudándonos del libro de la DPH “Pueblos recuperados en el Alto Aragón”, una investigación donde se recogen más de dos decenas de casos documentados por el arquitecto Sixto Marín Gavín.

Búbal y Griébal: paraísos del turismo juvenil

Búbal es un enclave perteneciente al municipio de Biescas, en la Comarca del Alto Gállego. Griébal, por su parte, es un pueblo perteneciente al municipio de Aínsa-Sobrarbe. Ambos comparten similitudes en su pasado reciente: la construcción de un embalse impidió continuar trabajando las mejores tierras de cultivo, de modo que en las décadas de los sesenta y setenta sus habitantes se vieron obligados a buscar oportunidades en otros lugares.

Búbal. Fuente: Gobierno de Aragón

Búbal es propiedad del Gobierno de Aragón. La recuperación del casco antiguo ha permitido que se desarrollen cursos y campamentos para jóvenes durante todo el año. Incluso algunas de esas actividades han estado orientadas a la rehabilitación de los edificios del lugar. Algo parecido ocurre con Griébal, cedido por la CHE a la Asociación de Scouts de Aragón. Los cientos de chavales que pasan por allí contribuyen a su recuperación y mantenimiento, así como los talleres de empleo para obras de cierta envergadura. Merece la pena darse una vuelta por estos enclaves.

Un lugar donde vivir o tener una segunda residencia: Artosilla y Montañana

Algunos ejemplos en la provincia de Huesca evidencian que con paciencia y mucha voluntad es posible rehabilitar un pueblo para vivir. Como muestra Artosilla, en el municipio de Sabiñánigo. Según recoge Sixto Marín, el abandono se produce tras la compra de edificios y terrenos por parte del gobierno central con el objetivo de reforestar estos últimos allá por los años 60. Dos décadas después pasaría a manos del Gobierno de Aragón, quien a su vez cedió su gestión a la Asociación Artiborain, creada en 1986 para recuperar no solo Artosilla, sino también Ibort y Aineto.

Las edificaciones de Artosilla han sido rehabilitadas para usarse como vivienda habitual. Muy distinto es el caso de Montañana, en la Comarca de Ribagorza. La emigración por causas económicas lo despobló completamente, aunque los propietarios nunca perdieron la titularidad de sus casas. Su carácter medieval despertó el interés de la DGA y la DPH. Ambas instituciones han rehabilitado monumentos e infraestructuras y ahora el pueblo cuenta con la declaración de Conjunto Histórico-Artístico y alberga Bienes de Interés Cultural. Los antiguos propietarios están volviendo, arreglando sus casas y empleándolas en su mayoría como segunda residencia.

Montañana. Fuente: Turismo de Aragón

Morillo de Tou y Ligüerre de Cinca, destinos vacacionales

Ambos de la Comarca de Sobrarbe, Morillo de Tou se integra en el término municipal de Aínsa-Sobrarbe y Ligüerre de Cinca en el de Abizanda. La construcción del pantano de Mediano fue la consecuencia directa de su despoblación, razón por la cual fueron adquiridos por la CHE. En la actualidad, convertidos en complejos vacacionales, están gestionados por Comisiones Obreras y UGT. Desde habitaciones de hotel y bungalows a parcelas para tiendas de campaña o autocaravanas y apartamentos: todas las posibilidades se contemplan en estos parajes excepcionales.

Si bien es cierto que el embalse fue el origen del mal de estos pueblos, sus gerentes y las empresas de aventura de los alrededores han sabido sacar rendimiento a estas aguas ofreciendo a los clientes interesantes y divertidas actividades acuáticas. En los dos pueblos se disfruta además de gastronomía local y de Bienes de Interés Cultural que merecen una visita.

Bueno, ¿ya sabes a qué pueblo recuperado le vas a regalar un paseo este verano? Te recomendamos que eches un vistazo a nuestros alojamientos rurales de la Asociación Turismo Verde, encontrarás el punto de partida perfecto. No dejes de ser testigo del despertar, del resurgir de los pueblos de Huesca.

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