El diploma a Árbol Europeo 2021 ya está en Lecina, ya está en su casa

El diploma a Árbol Europeo 2021 ya está en Lecina, ya está en su casa

Parece que La Carrasca Milenaria de Lecina no quiere dejar de dar alegrías a los habitantes de Bárcabo y de todo el Sobrarbe. Este 6 de mayo, ya sin incertidumbres y en un acto preparado exclusivamente para disfrutar del momento, se cerró el círculo de una aventura que comenzaba en otoño con la aspiración del ejemplar aragonés a convertirse en Árbol de España.

Han pasado muchos meses y han sido muchas las emociones vividas. La entrega de vecinos y vecinas, el apoyo mediático y la preciosa historia que envuelve a la carrasca hicieron que el 17 de marzo alcanzara el título europeo. Desde entonces el flujo de visitantes no ha cesado, y tal y como dice Carmen Lalueza, la alcaldesa del municipio sobrarbense, “hemos conseguido poner a Lecina, a Bárcabo y a todo el Alto Aragón en el mapa de Europa”. Fue ella la responsable de recoger el diploma de manos de Susana Domínguez, Directora de Bosques sin Fronteras, la organización sin ánimo de lucro que convoca el premio.

Los auténticos protagonistas: los habitantes de Lecina

Lalueza estuvo acompañada, además, por el consejero de Agricultura y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, la vicepresidenta de la DPH Elisa Sancho y numerosos alcaldes y representantes de asociaciones de la zona. No obstante, los verdaderos protagonistas de la mañana fueron los trece habitantes de Lecina y en concreto las hermanas Arasanz, propietarias de la era donde se encuentra la encina milenaria. Todos ellos guardan en sus casas una copia del diploma que ha hecho famoso a su pueblo.

Carmen Lalueza sosteniendo el diploma acompañada de las hermanas Arasanz

Los discursos se sucedieron bajo la sombra de la carrasca, que cumplió como nunca con su papel de guardiana honorífica. Una vez más su entorno se transformó en un plató de televisión, como la alcaldesa recordaba que había sucedido durante los meses previos a convertirse en la reina del certamen internacional. Durante su intervención, Lalueza no olvidó a quienes fueron los ideólogos de este ambicioso proyecto: Isabel García, eurodiputada, y Enrique Pueyo, alcalde de Aínsa-Sobrarbe. Nadie imaginó entonces que aquella propuesta sería un día motivo de alegría compartida.

Y ahora… ¿qué?

Ahora el reto reside en aprovechar este tirón mediático tan interesante para revertirlo en beneficios para la pequeña localidad, apenas preparada para recibir la oleada de turistas que se esperan en verano. Olona aseguraba en la ceremonia de entrega del diploma que el ejecutivo aragonés está estudiando la manera de seguir garantizando la protección a este árbol, fomentando a la vez un turismo responsable como revulsivo para la zona.

El ayuntamiento, por su parte, ya ha colocado unos baños próximos al aparcamiento y estudia la ampliación de las plazas disponibles para coches. Vecinos del pueblo reconocen que el galardón le ha dado un impulso a Lecina, que ha estado recibiendo multitud de visitas incluso cuando solo podían recibir las de los oscenses. También las comarcas colindantes al Sobrarbe están de enhorabuena al ser éste otro recurso que ofrecer a los turistas, ubicado en pleno Parque de la Sierra y los Cañones de Guara como la guinda perfecta a un pastel irresistible.

Cabe esperar que la popularidad también atraiga nuevos pobladores y que ayude a visibilizar los problemas a los que se enfrenta el mundo rural para tratar de ponerles freno. Mejores comunicaciones, más servicios, fibra óptica… Hay una larga lista de demandas cuyo mejor momento para ser escuchadas es precisamente el actual. Que lo que no han logrado sus habitantes lo consiga la fama de un árbol bien merecería otro acto de celebración.

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