La Carrasca milenaria de Lecina, candidata a árbol europeo del año

La Carrasca milenaria de Lecina, candidata a árbol europeo del año

Entrevista a  la alcaldesa de Bárcabo, Carmen Lalueza.

A punto de alcanzar el ecuador del concurso a Árbol Europeo del año, la alcaldesa del municipio de Bárcabo, Carmen Lalueza, nos recibe en Lecina, el pequeño pueblo sobrarbense que ha conseguido colarse en la prensa nacional gracias a su árbol milenario.

Tras hacerse con el título de Árbol de España 2021, la ilusión y un gran equipo de campaña están detrás del trabajo duro que pone en serios aprietos a Italia, el principal rival. Ahora, en primera posición y con más de 2.000 votos de diferencia con respecto al segundo candidato, Lalueza asegura estar viviendo el acontecimiento “con mucha alegría y con mucho nervio” y advierte que “no nos podemos despistar, quedan muchos días. Imaginamos que, igual que nosotros estamos haciendo campaña, en el resto de países también la estarán haciendo”.

Por eso, sin despegar los pies de la tierra continúan sucediéndose diversas acciones a cada cual más emotiva y entrañable. El apoyo de los colegios de la provincia de Huesca, con dibujos de la carrasca hechos por los estudiantes, ha supuesto un pistoletazo de salida excepcional. Según la alcaldesa, “los niños y los profesores están encantados con esa labor. Los maestros aprovechan para hablar a sus alumnos del árbol y de la naturaleza”, y ya empieza a percibirse, en pleno invierno, la llegada de curiosos que quieren conocer en persona al descomunal ejemplar.

La carrasca de Lecina en un día lluvioso

Es esencial, por otro lado, la colaboración de rostros populares. Recuerda Lalueza el reciente empujón aportado por Jesús Calleja: “pasamos de 500 votos de diferencia con Italia a mil y pico”. El Presidente de Aragón, Javier Lambán, el humorista Rafa Maza o la Sociedad Deportiva Huesca se han sumado también a esta carrera de resistencia en la que cada gesto cuenta.

La Carrasca de Lecina, árbol singular desde 2015

Aragón es tierra de encinares. Forman parte de su identidad, y posiblemente sean muchas las carrascas milenarias que se reparten por la región. La de Lecina, además de dar nombre a un pueblo, aglutina numerosos puntos a su favor que la han hecho famosa: “presume de muy buena situación, a la entrada del pueblo, y se llega por un camino perfectamente señalizado y adaptado para personas con movilidad reducida”.

Por si esto fuera poco, la encina se hizo con un reconocimiento especial en 2015, considerándose desde entonces árbol singular protegido por el Gobierno de Aragón. Los vecinos se toman muy en serio su integridad y a nadie se le escapa cualquier daño o deterioro que pueda sufrir. “Hubo un verano de mucha sequía y las hojas estaban como apagadas, como secas. Nos empezamos a preocupar… Dimos aviso y vinieron técnicos del servicio provincial. Si necesita algún tratamiento ellos vienen, nosotros somos los intermediarios”, explica Carmen.

Entrevista con la alcaldesa en la Oficina de Turismo de Lecina

Más allá de la capacidad indudable de estremecer a sus observadores, la Carrasca es testigo y ejemplo de la grandeza del lugar que tantos visitantes atrae cada temporada. “Hace muchos años los primeros franceses venían a Lecina cuando nadie de por aquí ni hacía barrancos… ellos ya venían y disfrutaban de la belleza del paisaje”. La fama fue llegando y el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara hizo el resto. Hoy en día es el escenario perfecto para perderse y empaparse del silencio y la tranquilidad si así se desea.

El municipio de Bárcabo, bonito para visitar, dífícil para vivir

La era donde se encuentra la encina se empleaba en época de trilla para recoger la mies. Además, los dueños de esas tierras tenían ovejas y las ponían allí a comer bellotas, más grandes y dulces de lo normal. El reclamo turístico comenzaría en los años 90, pero ni siquiera a día de hoy resulta sencillo hacer vida en este paraje.

“Yo espero que Lecina y Bárcabo trasciendan las fronteras de Aragón. Podrían hacerse mejoras en telefonía, en internet, en las carreteras, en la red eléctrica, limpieza de bosques... Espero que con el concurso sepan dónde nos encontramos y las necesidades que tenemos, aquí y en el entorno rural en general. Que se acuerden que estamos aquí y que no es fácil vivir”, reclama Carmen, ahora especialmente por la visibilidad del concurso.

En la actualidad, el municipio de Bárcabo cuenta con alrededor de 110 habitantes. No obstante, Lalueza relata que en Lecina se ha pasado de tener dos casas abiertas en estas fechas a quince en el actual invierno. Jubilados y teletrabajadores ven en el pueblo oportunidades, y las diferentes obras de carreteras pendientes de iniciarse, así como la implantación de la fibra óptica, facilitarán esa transición que muchos reclaman.

De momento, todo lo que podemos hacer para que se hagan visibles las reivindicaciones de este rincón de Guara es votar, votar a la Carrasca de Lecina hasta el 28 de febrero y compartirlo con nuestros contactos. Seguiremos escuchando cuñas, anuncios, entrevistas… y llegará el verano y en la veintena de alojamientos turísticos que rodean a la Carrasca resonarán las voces y las risas de los visitantes. Que no se quede en la anécdota. Que Bárcabo florezca y se abra paso en medio de las dificultades abrigado por su milenaria compañera.

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Vota la Carrasca de Lecina
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