Mallos de Riglos, belleza a lo grande

Mallos de Riglos, belleza a lo grande
Una de las estampas más características del paisaje aragonés

Los Mallos de Riglos son unas formaciones rocosas, cuyas paredes verticales alcanzan los 300 metros de altura, asentadas junto al pueblo y al curso del río Gállego. Estos conglomerados calizos se formaron en el Terciario y fueron más tarde erosionados por el agua, la lluvia y el viento hasta formar las paredes actuales, de color rojizo debido a la existencia de hierro y arcillas que resulta espectacular a la caída del sol.

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La palabra aragonesa “mallos” (mazos) se aplica a los grandes escarpes rocosos que por efecto de la erosión van quedado aislados de la montaña, a modo de pilones.

Riglos y sus mallos son un paraíso para los escaladores, entre quienes son famosos y conocidos internacionalmente, y para las aves rupícolas, que tienen su hábitat en las múltiples oquedades que se producen en los mallos. Estas aves, en su mayoría rapaces protegidas, pueden verse sobrevolando el territorio.

mallos de riglos
Escalada en los Mallos de Riglos

De forma tradicional los Mallos de Riglos se han dividido en tres grupos en función de su tamaño. Así, tenemos los mallos grandes, los pequeños o chicos y los Fils. Cada uno de ellos cuenta con un nombre propio, y han sido “bautizados”, por ejemplo, atendiendo a su forma, color o en homenaje a ciertas personas.

Sin duda, una buena idea para conocer a fondo el precioso entorno de los Mallos de Riglos es realizar la ruta que da la vuelta a los Mallos a través del caminito del Cielo.

 

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