A propósito de las ferias de turismo ornitológico y los hijos de Berdolé.

A propósito de las ferias de turismo ornitológico y los hijos de Berdolé.

Las ferias de Turismo ornitológico son  la suma de valientes iniciativas  publico-privadas que, un año tras otro, logran atraer y conquistar poco a poco amantes de la naturaleza que buscan  algo más que una mera observación paisajista. Cada año crece el conocimiento  y aumenta la pasión por esta particular disciplina de la ornitología.

Pero vamos a lo que vamos…

¡Por fin tengo datos y cifras sobre la feria de turismo  ornitológico FIO’2017! ¡Jobar, y qué cifras! ¡Por fin podré acabar el artículo que empecé tras mí vuelta de Villarreal de San Carlos el pasado fin de semana!
Entonces decía….
Ayer volví de asistir a la duodécima segunda edición de la Feria Internacional de Turismo Ornitológico, la FIO, que se viene celebrando desde hace once años en mitad de un Parque Nacional, el de Monfragüe con indudable éxito mediático y popular. Era la undécima vez, el año pasado no pude acudir, que hacía el mismo recorrido por el mismo motivo; asistir a la FIO. Pero mis sensaciones eran diferentes a las de los otros muchos años.
Venía observando que cada año en el recorrido por la ruta que penetra en el Parque Nacional desde La Bazagona vía La Portilla del Tiétar se veían más encinas muertas que el año anterior.

ferias de turismo ornitológico
Llegando a la FIO en el 2010

Recordaba los inicios de la feria, el primer año en el que sólo un estand era de una empresa privada (Aves Cantábricas) y el resto institucional. El excelente amanecer que tuvimos unos cuantos amigos en el caserío de una dehesa junto al Parque Nacional que nos proporcionó un amigo y empresario local, Raúl Virosta.

Me acordaba que fue el gran artífice y pionero del turismo ornitológico extremeño, que no de la observación de aves, Manuel García gerente de ADICOMT y siempre acompañado por su fiel asistente Fernando Yuste, quién lanzó la idea de hacer una feria de turismo ornitológico en Trujillo. Recordaba que fue TurExtremadura, a cuyo frente estaba Pilar del Río, quién le “birló” la idea a Manuel García y de la mano de Paloma García la llevó a Villareal de San Carlos para ponerla en marcha.

Recordaba los esfuerzos que poco a poco hacía TurExtremadura, con la cooperación de FEVAL, para consolidar la feria siempre de la mano de los siempre fieles y abnegados empresarios extremeños del turismo ornitológico y que además ponían sus servicios al servicio de la feria; la puesta en marcha del hoy afamado “Concurso Fotográfico Aves Silvestres”; el lanzamiento de la bolsa de contratación de la mano de TurEspaña; la puesta en marcha del área de óptica; la complicidad lograda con el departamento de Medio Natural de la administración regional; la puesta en marcha de Foto FIO hace ya ocho años, la puesta en marcha del salón de artistas de naturaleza “Arte y Naturaleza” y sus maravillosas producciones artísticas in situ; la especialización de unas verdaderas jornadas técnicas exclusivamente dedicadas a la ornitología y su vertiente turística; la presentación de Birding Extremadura hace cinco años; de la…. Y de repente me di cuenta que estaba hecho un romántico y que aquellos recuerdos sólo tenían algo que ver con lo que había visto y sentido hoy sábado.

La dehesa junto a la Portilla del Tiétar
La dehesa junto a la Portilla del Tiétar

¿Y qué había pasado, qué había cambiado, en este lapsus de dos años para sentirme hoy así? ¿Por qué me invadía ese sentimiento?
Pues por lo que había visto y sentido el pasado sábado:

Nunca había visto tal masa de coches esparcida por “aparcamientos” hasta un kilómetro alejados de la Feria, con el riesgo que supone para sus usuarios desplazarse por carretera hasta la misma. En las cunetas o invadiendo campos en los que en su día había caballos con los que dar un paseo, con la sensación de que la feria desbordaba cualquier capacidad de carga establecida para un Parque Nacional como en el que se desarrollaba.

• Como no asistí el viernes no pude ver como otros años el éxito de la “bolsa de contratación” pero por lo que me comentaron muchos compradores pero menos demandantes de actividades de observación de aves.
El programa de la carpa de presentaciones donde se celebraban las Jornadas Técnicas no se ceñía al ya habitual girando en torno a tres ejes principales (Proyectos y experiencias en turismo ornitológico, Conservación de especies y Promoción de destinos de turismo ornitológico) sino que se presentaban barcos turísticos que pronto surcarían las aguas próximas al lugar (¿Con qué impacto sobre la avifauna que hace del Salto del Gitano y la Portilla del Tiétar los dos lugares más emblemáticos, y casi únicos en todo el Parque Nacional, para los birders?) y productos y espacios relacionados con las estrellas, los geoparques o los destinos Starlight, que poco o nada tiene que ver con las aves y su observación. Y sólo una sobre arte y naturaleza, aunque esta fue la razón por la que muchos recordaremos la FIO’2017: Luca García García presentando sus creaciones de arte con chatarra, ¡¡Un crack, un auténtico crack!! Por cierto, inmensa la carpa y cada año más huera de públicos.

Una ingente cantidad de actividades entre las que se encontraba alguna con cierto riesgo para la avifauna local como la de “Aprende a volar un dron”, pero prácticamente nula la actividad de los numerosos artistas de naturaleza que otros años encontré por doquier ¡Hasta 24 hace unos pocos años! a los que tanto debemos los amantes de la naturaleza y los friquis de las aves en particular. Y su espacio tan elocuentemente conquistado a lo largo de los años, ArteFIO, convertido en un vulgar mercadillo impropio de una feria como esta.
Vi el patético espectáculo de un pomposamente anunciado “observatorio de estrellas” a plena luz del día solitario pues poco o nada verían tras su ocular quienes, neófitos en la materia, se acercasen a observar el firmamento.
• Observé que si bien había crecido el área de expositores, lo hacía fundamentalmente a costa de disminuir el número de aquellos que realmente ofrecen productos y servicios relacionados con el birding, apareciendo ofertas tan pintorescas como la muy culinaria del pimentón verato u otras ofreciendo drones a todo quisqui, o forja de hierros, aceite de oliva manzanilla cacereña,… Eso sí cada vez más espacios institucionales tenga la oferta que tengan en materia de turismo ornitológico y avifauna en general.
• En este espacio también observé la melancólica actitud de quien, internacionalizando la feria junto con los muchos y adecuados expositores de nuestra vecina Portugal, estaba al frente del inmenso espacio de Chile como si pensase que quién le habría engañado en coger un espacio tan grande como para jugar al fútbol y en el que quedaban huérfanas los pocos materiales promocionales que con tanto esfuerzo y gasto había logrado traer hasta las tierras de Pedro de Valdivia desde la otra orilla de la mar océano.
• Sufrí el irresoluto problema de comer algo en la FIO, aunque este año, también como en mi anterior visita, beneficiado por la práctica de un largamente trabajado pero maravilloso e improvisado pic-nic con viejos amigos y amigos nuevos a la sombra de un árbol sobre un prado y con maravillosas vistas que quería epatar con la excelente compañía que en él tuve. Lo mismo que tuve que sufrir las necesidades de desbeber cerveza en un lugar limpio y adecuado, cosa que no tuvo tan fácil solución como la anterior. Siempre llego a la misma conclusión: la FIO lleva ya muchos años desbordando la capacidad de carga turística que tiene Villareal de San Carlos.

Y tras mis consideraciones previas, hoy hablaremos de los datos.
¡¡Jo, como les pone a nuestros politécnicos de la cosa turística el cuantitativo!! ¡¡Vamos algo orgásmico, aunque provengan de prácticas onanistas!!
¡¡Tchan tata tchan!! ¡¡Y los datos son!!:

21.049 visitantes; un crecimiento sobre años anteriores superior al 85%; 464 reuniones de trabajo vendedor-comprador en la bolsa de contratación y 27 compradores nacionales e internacionales de 9 países, 71 vendedores nacionales 28 de los cuales extremeños, superando las previsiones; 613 personas asistentes a las Jornadas Técnicas; 675 participantes en FotoFIO; unas 700 participantes en las diferentes rutas guiadas.

Y para redondear el cuantitativo: 2.215 fotografías imágenes presentadas al concurso “Las aves silvestres”; 806 personas veedores de imágenes astronómicas proyectadas y 100, ni uno más ni uno menos, asistentes a la sesión nocturna para ver estrellas a través de un telescopio robotizado, algo también muy propio también para ver avifauna nocturna como todo el mundo puede entender. Claro en esto consistía la introducción como novedad e innovación de la feria del astroturismo como un nuevo segmento en sinergia con el birding ¿¿¿¿????.

ferias de turismo ornitológico
Aragón en la FIO del 2017

 

ferias de turismo ornitológico
Artephius de 2017

Ahora bien, ni una cifra correspondiente al impacto económico de la feria sobre la comarca, ni al menos sobre el sector empresarial de Villareal de San Carlos y tampoco de los resultados de la encuesta de satisfacción que toda feria que se precie realiza entre, al menos, sus expositores. Ni por supuesto la cantidad de dinero dedicado como parte de su beneficio a algún proyecto para el estudio, protección o conservación de alguna especie de ave o ecosistema que soporte a un conjunto de las mismas, algo que hacen la práctica totalidad de ferias similares, nacionales y extranjeras.

Eso sí, redondeando y adobando todo ello un poquito de cualitativo, que nunca está de más, con frases en medios de comunicación como “FIO Extremadura, la mayor feria especializada en turismo ornitológico de Europa”; “FIO posiciona a Extremadura como el referente de compradores y vendedores en birding en Europa” o, como palabras puestas en boca del Director General de Turismo de Extremadura, “FIO reforzando nuestro liderazgo internacional con una nueva gobernanza turística basada en la participación público-privada y en la innovación”.

La verdad es que todo esto me parece, desgraciadamente una vez más, un poco tomadura de pelo. Empezando por la cifra de asistentes y la toma de sus datos utilizado un “dispositivo digital automático” para el contador de visitas, que no sé si se refiere a que contaron a dedo o que había un dispositivo montado en un dron que sobrevoló durante tres días la feria y su contador arrojaba cifras por dígitos asemejando los guarismos de siempre. Y acabando por las comparativas con años anteriores en que no sabemos cómo se tomaron los datos y cuantos en concreto eran estos para los diferentes escrutinios habidos este año, Si reconozco que en los espacios cerrados pudieran ser los que dicen ¡¡pero en el resto?? Y lo digo porque alguna experiencia tengo en esto de las ferias de turismo de segmentos especializados y algo sé sobre cómo se toman los datos, cómo se cocinan y, por ende, qué datos se publican y con qué intencionalidad.

Y de lo expuesto hasta el momento lo único que puedo desprender es que al político responsable y al conjunto de responsables de la pasada edición de la FIO, la FEVAL, poco les importa de qué trataba la feria y mucho les importaba la pasta, vamos como siempre.

He notado, sin querer y a la legua, que en esta feria ha faltado por completo tanto el saber hacer de los excelentes técnicos de turismo adquirido durante años en estas lides en esta y otras muchas ferias especializadas en este nicho de mercado, como el conocimiento e igual o mayor experiencia del sector empresarial que además está agrupado en torno al club de producto, modelo y paradigma de la colaboración público-privada, Birding Extremadura casualmente apoyado también por la administración turística regional.

Mucho me temo que siguiendo por la senda por la que se encamina a la FIO sólo vendrán malos años para ella, lo que sin duda será una oportunidad para otras iniciativas similares ya en marcha o venideras.

Gruyas en el embalse de Mediano.
Gruyas a su paso por el Pirineo Aragonés. Foto: Casa Gerbe

 

Y a propósito de otras iniciativas similares la verdadera mala noticia que recibí en plena feria, y que casi nos atraganta el plácido y alegre momento del pic-nic, fue la noticia de que la semana siguiente a la celebración de la “Doñana Birdfair” en la Dehesa de Abajo (municipio de Puebla del Río, provincia de Sevilla) se iba a celebrar en El Rocío (municipio de Almonte, provincia de Huelva) a escasos kilómetros y también el entorno del Espacio Natural de Doñana, una feria de nueva creación, la la I Feria de Ecoturismo “Doñana Natural Life” presentada a bombo y platillo por el presidente de la Diputación de Huelva, el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio y la alcaldesa de Almonte. Para forro de botas su gestión correrá a cargo de la Institución Ferial de Extremadura, vamos la misma FEVAL que gestiona la FIO.

¡Me parece algo más que inaudito! ¡Me parece otra tomadura de pelo de nuestros politécnicos pero además adobada con un poco, o un mucho de mala leche.

¿Qué por qué digo esto? Pues muy sencillo, por algo más que por las “meras coincidencias” en el tiempo y en el espacio, que ya tiene guasa la cosa ¡Cómo si el año tuviera apenas veinte días!
Lo digo por varios motivos. Porque lo que parece que es un intento de “joder” a la iniciativa privada que puso en marcha ya hace cuatro años la “Doñana Birdfair” y lo que es el colmo utilizar para ello el dinero público, vamos tu dinero y el mío. Porque el planteamiento es como para mandar a la mierda a los asesores tanto del presidente de la Diputación de Huelva, como del consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio tanto por fechas como por la elección de su organizador, que debería cuidar muy mucho la gestión de fondos públicos sobre todo tras su incierto, negro y judicial pasado por corrupción en estas lides. Porque lo que parece es un nuevo juego, muy propio en Andalucía, de jugar a ver quién la tiene más gorda y más larga, algo que vemos constantemente en su presencia en las ferias turísticas. Porque a sus promotores públicos parece que les moleste que la presidenta de la Junta de Andalucía participe en la inauguración de la primera y quieran epatarla, por ejemplo inaugurando su primera edición con algún figura como pudiera ser Pedro Sánchez el Defenestrado y Resurrecto.

En fin todo un despropósito a costa del contribuyente que no se merece otra cosa que el boicot a la misma del sector del ecoturismo nacional para que vayan tomado nota del frasco. ¿Sabremos alguna vez quién ha engañado tanto al presidente de la Diputación de Huelva como al consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía? ¿Sabremos alguna vez cuánto nos va a costar este dislate? Mucho me temo que nunca, estamos en Andalucía la tierra que la propia Unión Europea señala recientemente como la autonomía con más corrupción de España, que ya es decir.
Para finalizar quiero ser proactivo y propositivo, como bien pedía el otro día en Facebook mi amigo D. Juan Varela en una amable crítica publicada en esa red social.

Y si a alguien le preocupa o tiene interés en que la FIO recupere la senda perdida, pues allá van cinco simples propuestas, que ni son recetas ni son ocurrencias:

1. Puesto que el sensible territorio donde se desarrolla la feria de turismo ornitológico, FIO, es un el de un Parque Nacional y su concreta ubicación se ciñe a la diminuta pedanía de Villarreal de San Carlos se ve a todas luces completamente desbordado en el amplio sentido de la palabra, consideren sus responsables políticos la posibilidad de desdoblar la feria en dos ediciones anuales: por un lado continuar con sus fechas históricas (y no cambiarlas al albur del último mono que haya llegado) la FIO con su exclusividad para con el turismo ornitológico y recuperando el modelo desarrollado hasta hace dos años, por otro celebrar en fechas diametralmente opuestas una feria o festival dedicado al turismo de naturaleza. Con ello lograrán, entre otras muchas cosas, que el pequeño empresariado que radica en la pedanía pueda ampliar su “agosto” con una nueva feria y así contribuir a su frágil sostenibilidad.

2. Contar con la participación y asesoramiento de los muchos extremeños, públicos y privados, que realmente saben de birding y de sus especiales eventos promocionales.

3. Adecuar los precios de los servicios de la FIO pues se encuentran entre los más altos de similares eventos de toda Europa y adecuarlos a la potencialidad de los expositores privados y no a la pólvora del rey que utilizan los cada vez más abundantes expositores públicos.

4. Como el avituallamiento durante la feria deja descontentos a la mayoría de los visitantes entre otras razones por la escasez del mismo, considerar la posibilidad de ampliar la oferta gastronómica en base a la instalación durante la feria de algún que otro food truck esparcidos en el espacio ferial y que además en su oferta contemplen como servicio gastronómico el de un adecuado pic-nic, lo que posibilitará además que disminuya la concentración horaria y espacial de los comensales.

ferias de turismo ornitológico
Un stand de la FIO de 2007

Bien pues creo que el lector al final habrá entendido el porqué del título del artículo.

¡Ah! ¿Qué no lo ha entendido porque no sabe quiénes eran los hijos de Berdolé?
Pues se lo voy a contar brevemente. Berdolé era un señor que tenía muchos, muchos, muchos hijos, hijos que en su mayoría estaban empeñados a enseñarle a su padre, nada más y nada menos que a follar.
Espero, querido y paciente lector, que al fin lo haya entendido.

Manuel Maynar Aguilar
Madrid, a siete de marzo de 2017

Share This Post

Post Comment