Encuentro familiar en Lecina de Bárcabo.

Encuentro familiar en Lecina de Bárcabo.

Este es el relato de un encuentro familiar en Lecina de Barcabo, plena Sierra de Guara.

Familiares procedentes del País Vasco y de Cataluña deciden encontrarse en Aragón y, utilizando el servicio de reservas de turismo verde Huesca, eligen  un alojamiento rural en plena Sierra de Guara. Pasados unos días, los integrantes de este encuentro familiar en Lecina de Bárcabo nos remiten a la redacción de esta revista unas líneas que, después de leerlas, optamos por respetar integras y publicarlas  tal cual nos las remiten.

A la atención de Silvia y Maria José. ( Servicio de reservas de Turismo verde)

Buenos días y nunca mejor dicho :

Una vez reintegrados a la normalidad del día a día, no podían faltar unos comentarios sobre el reciente encuentro familiar en Lecina.

Encuentro familiar en Lecina de Bárcabo
Encuentro familiar en Lecina de Bárcabo

El viaje de ida fue para algunos una verdadera prueba de fuego. Los vascos tuvieron tiempo apacible sin ninguna dificultad. Llegaron en tres grupitos. Primero los abuelos con una sobrina y su marido, luego la familia con los tres críos y el sábado Alberto y familia. Éstos tardaron más que un día sin pan porque tuvo serios problemas para llegar al hotel. Subiendo el puerto hacia Lecina, se les cayó un árbol prácticamente encima. Al esquivarlo, giró el volante y las ruedas se metieron en la zanja que está al margen de la carretera. Fuera del susto y del problema de no poder sacar el coche, un Lang Rover, no pasó nada más, hasta que al cabo de hora y media llegaron los de Tráfico + una grua + los jóvenes de la familia que salieron a su encuentro. Volvieron a poner el coche en la calzada y pronto estaban en el hotel para general regocijo.

Los catalanes, tuvimos agua torrencial todo el camino. Saliendo de Barcelona el diluvio universal pero sin el Arca de Noé. Taponamientos a go-go, circulación dificultosa y la noche echándose encima. Pero llegamos tras no quedarnos en las curvas de acceso a Lecina. La verdad es que las situaciones problemáticas tiene su parte clamorosa y excitante cuando todo se normaliza. Cenamos por fases pero con mucha alegria y contento por el encuentro. Al ponernos a cenar, la lluvia se convirtió en nieve y no dejó de nevar en toda la noche. A la mañana siguiente para general alegria y regocijo, vimos cómo todo cuanto alcanzábamos a ver estaba absolutamente nevado, bien nevado, quizás algo más de un palmo.

La reacción del grupo fue extraordinaria y todos supimos aprovechar una circunstancia realmente excepcional. Los peques sin parar de jugar en la nieve. Los hijos aprovechando el tiempo para visitar la encima milenaria y jugando con la nieve como los críos. Y los abuelos, charlando animadamente y escuchando música con el Spotify conectado a un artilugio maravilloso que es un tubo amplificador que no me acuerdo cómo se llama.

Anulé la comida prevista y encargada en el restaurante  L’Atalaya de Abizanda porque no podíamos salir de Lecina. Comentando la situación con Miguel Angel, decidimos que lo que tenía prevista para la cena nos lo prepararan para la comida. Y la cena sería una ensalada ilustrada, embutido y tres enormes karapaixos que es un enorme pan de caserío con chorizos y huevos duros dentro que los padrinos regalan a sus ahijados para la Pascua.

El día lo pasamos con juegos múltiples que habían traído y una gymcama que la tenían preparada para que todos los chavales hicieran mil pruebas. De cine.

Intenté hablar con Mercedes, una chica del ayuntamiento de Abizanda con la que quedé en vernos a las 12 del mediodía para que nos diera una visita guiada al pueblo. Evidentemente no pude contactar pero ayer cuando la llamé ya me dijo que no pudo atender la llamada porque los teléfonos no iban el sábado porque se quedaron sin electricidad.

Como podéis ver, algo realmente extraordinario y maravilloso que propició una convivencia potente, íntima y a satisfacción de todo el grupo. No creo que nadie olvide este encuentro.

El domingo bajamos los seis coches hacia Alquézar parándonos varias veces para disfrutar del paisaje hiper nevado, de los espectaculares barrancos y de los cañones del Vero. Impresionante todo. No se pagan con dinero las sensaciones que se llega a tener ante semejantes espectáculos.

Llegamos a Alquezar casi a la hora de la comida porque las paradas fueron sucediéndose. Fui a hablar con Rosa. Tras saludarla le propuse que nos dejara el menú que habíamos comentado para que el grupo fuera diciendo lo que quería para comer, adultos y niños y de esta manera adelantáramos el “pedido”. Nos acomodamos en la terraza cubierta que tiene La Marmita y disfrutamos de una comida realmente de “nivel”. Todos quedaron encantados porque no suele ser habitual encontrar el nivel tan alto de cocina.

Encuentro familiar en Lecina de Bárcabo
Encuentro familiar en Lecina de Bárcabo

Y tras la comida, carretera y manta. Al llegar a los destinos, whatsApps para arriba y para abajo dando cuenta de que todo había ido a pedir de boca.

Hemos quedado todos muy contentos con Miguel Angel y la estancia en La Choca. Hemos tenido un entendimiento y feeling total. Dadas las circunstancias, la convivencia deseada se ha dado con una intensidad poco frecuente y conseguir que todos se hayan sentido a gusto y participativos es algo que tenemos que empezar por agradeceros a vosotras y a Turismo Verde. Así es que agradecidos y contentos.

Se que me enrollo como una persiana y os pido disculpas por ello pero es que tenía la necesidad de haceros partícipes de esta maravillosa experiencia. Un abrazo cordial y hasta siempre.

Josetxu

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